Desde 1953, el 1 de octubre se celebra en el Perú el Día del Periodista, una fecha que recuerda uno de los acontecimientos más importantes de la historia del periodismo en nuestro país.

En 1790, Francisco Antonio Cabello y Meza, más conocido como Jaime Bausate y Mesa -seudónimo que él mismo utilizaba-, fundó el “Diario de Lima”, la primera publicación periodística que tuvo circulación regular y cuyo primer ejemplar vio la luz el viernes 1 de octubre de ese mismo año.

En honor a este acontecimiento se propuso esa memorable fecha en el primer Congreso Nacional de la Federación Peruana de Periodistas en 1950 y se oficializó el 1 de octubre de 1953, vía decreto supremo.

Esta fecha es oportuna para celebrar, pero también para reflexionar sobre el rol que desempeñamos como profesionales de las comunicaciones y evitar la decadencia del periodismo en esta parte del país.

¿Qué hacemos a través del periodismo para mejorar la sociedad en la que vivimos? ¿Estamos actuando con ética periodística o vendemos nuestra pluma al mejor postor? ¿Cuánto hemos dañado nuestra profesión?

Decimos decadencia porque, en el último quinquenio, la tecnología y las plataformas virtuales no solo han trastocado y desvirtuado la esencia misma del periodismo, sino que ha ahondado la crisis que ya afectaba a nuestra profesión, a nuestro oficio.

Estas plataformas virtuales, este periodismo de redes, como ahora le llaman, está permitiendo que cualquier persona sin conocimientos, y menos aún formación ética y deontológica, irrumpa en el periodismo a través de páginas de Facebook de noticias que generan contenidos de mala, pésima y censurable calidad.

Personajes que no solo publican contenidos de mala calidad, sino que han desplazado los buenos contenidos informativos que constituyen aún el baluarte fundamental y principista de algunos pocos periodistas que nos hemos dedicado con valores, ética y profesionalismo a esta importante labor.

Sujetos que solo copian y pegan, que no se toman el tiempo para revisar lo que están publicando. No investigan, no cruzan datos, no buscan el ángulo noticioso, siendo su única fuente el internet o lo que puso el otro “colega”, sin tener criterio propio para hacer redacción periodística.

¡Qué equivocados están! ¿Qué dirán los verdaderos hombres y mujeres de prensa que practican en la cancha dicha profesión? Claro que nos referimos a quienes pasaron por las aulas universitarias. A ellos todo el respeto del mundo.

Muchos pseudo comunicadores celebrarán hoy día, proclamándose los más respetados y éticos en su profesión. Sin embargo, hemos prostituido la profesión a tal punto que la población está asqueada de las “noticias mermeleras”, aquellas que, en vez de informar, solo ensalzan a falsos dioses.

Uno de los principales pilares de esta profesión es la investigación y actualmente hay pocos colegas que realizan este tipo de trabajo. Y decimos pocos porque del monto se rescatan memorables hombres de prensa, que nunca vendieron la noticia, anteponiendo su ética y transparencia.

Ojalá que esta digna profesión recupere el prestigio perdido, que el Colegio de Periodistas regule y fiscalice los espacios que se brindan en los medios de comunicación. ¿Cómo es que una persona que nunca estudió la carrera pueda ejercerla como tal? ¿Acaso un médico puede operar a un paciente sin ser médico? No, ¿verdad? Entonces, qué los medios de comunicación sean utilizados solo por los periodistas de profesión.

¡Feliz Dia del Periodista!